domingo, 8 de febrero de 2015

El emprendimiento en el sistema educativo

En los últimos años, se ha puesto de moda la palabra "emprendimiento" como una opción para combatir la crisis económica de tal manera que todo autónomo obtiene la etiqueta de "emprendedor". Sin embargo, debemos tener en cuenta dos aspectos del emprendimiento: por una parte, es una alternativa más de la que toda persona dispone (por supuesto, depende del estilo de vida de cada un@) y, por otra parte, no debe concebirse siempre como una gran inversión para obtener resultados de inmediato. 


Como dice Alfonso Alcántara (@yoriento), "un emprendedor es un autónomo con glamour". Es una persona que experimenta, prueba y hace pequeñas inversiones para ver los resultados que va obteniendo. No tiene miedo al fracaso sino que dispone de una actitud fuerte para asumir sus derrotas y aprender de sus victorias. Es, en este punto, donde el sistema educativo tiene mucho que aportar para fomentar (no forzar) el carácter emprendedor en los más jóvenes. Sobre todo, debido al futuro de la educación que puede resumirse en dos vertientes:
  1. El 70% de los bebes de hoy trabajarán en sectores que aún no existen: sabemos que el mundo evoluciona casi a la velocidad de la luz. Que en 2007 salió el primer Iphone y ya vamos por el 6. Que hace diez años no sabíamos que era un Community Manager o que la economía compartida (Blablacar es un ejemplo) está cambiando nuestro presente. En palabras de Fernando Becerra (@swissfer), socio de Startup Academy, "l@s niñ@s tienen todas las habilidades que las empresas demandan: creatividad, inquietud, trabajo en equipo,...sin embargo, el sistema educativo nos enseña a estudiar, escuchar y repetir. Con los años, esas cualidades se pierden".
  2. Cada vez menos estudiantes escogen carreras de ciencias. Problema para el futuro: según datos de la Comisión Europea, este año habrá un déficit de 7000 profesionales en las especialidades de Ciencia, Ingeniería, Tecnología y Matemáticas. Una identificación temprana y una adecuada orientación vocacional puede ser una solución a este problema.
La vocación profesional no llega, la vocación profesional se construye y que mejor momento para empezar que en las primeras etapas del sistema educativo. Fomentemos las habilidades y capacidades del emprendedor en la escuela para que los más jóvenes empiecen a experimentar y a descubrir sus potenciales.